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May 29, 2018

 

 

 

Basado en las enseñanzas de Rabi Dr. Abraham Twerski

 

“Post 4 de 7”

 

Entonces ¿Qué se necesita para encontrar el Bien-Estar?

 

4. Estar dispuesto a no estar cómodo.

 

A lo mejor han escuchado la historia de cómo es que las langostas crecen, es una historia interesante y además impregnada de una profunda enseñanza.

 

Resulta que la langosta, como sabemos, es un animal que vive confinado dentro de una estructura rígida, un caparazón, este le confiere una alta protección y esta su razón de ser. En un ser humano esto sería similar vivir dentro de una armadura medieval, la cual sin duda nos daría una gran protección. Por otro lado este mismo caparazón que protege a la langosta es un gran inconveniente cuando este animal marino está en crecimiento; el cuerpo de la langosta crece dentro del caparazón rígido y mientras más va creciendo este se vuelve mas y mas incomodo para ella, le comienza a quedar pequeño, en cierto momento la situación es tan incómoda que la langosta hace lo que cualquiera de nosotros haría, se despoja del caparazón, primero se resguarda entre las piedras y los corales y lo que hace es desechar esa estructura externa y crecer una nueva más grande.

 

Pero el tiempo pasa y este nuevo caparazón vuelve a quedarle pequeño ya que la langosta continúa su crecimiento, esto lleva a que la langosta vuelve a estar incomoda y una vez más desecha y cambia nuevamente su estructura externa. Durante su vida una langosta puede realizar este proceso varias veces, desechando la estructura que ya le queda pequeña y no le acomoda y creciendo una nueva.

 

Interesantemente el  estímulo que hace que la langosta crezca, tire el caparazón que ahora ya es pequeño y forme uno más grande es la incomodidad; si la langosta no sintiera una profunda incomodidad dentro del caparazón simplemente no iría al fondo del mar para desecharla y por lo tanto nunca crecería. 

 

Las vida de las langostas es distinta a la nuestra en muchos aspectos, por ejemplo no cuentan con doctores que puedan recetar fármacos que eviten el dolor o las molestias, tampoco utilizan distractores o sedantes como lo hacemos los seres humanos para no sentir incomodidad, distractores como la televisión, el smartphones o el juego, sedantes como el alcohol o el tabaco. 
Si la langostas contaran con un doctor, al sentirse incomoda este le recetaría un sedante, ya sea un valium, un tafil o a lo mejor algún antidepresivo o simplemente le diría que mejor se distraiga viendo la TV un rato; cierto la langosta no sentiría incomodidad, pero tampoco crecería.

 

Nosotros, aunque parlanchines y de dos patas no somos tan distintos a las langostas en este aspecto ya que uno de los motores principales que nos impulsan a crecer es la incomodidad; la incomodidad nos hace buscar, explorar y encontrar y nos acerca un mas en cada ocasión al Bien-Estar; en este punto es importante aclarar que Bien-Estar no significa estar en nuestra zona de comfort indefinidamente, la zona de comfort de hoy se vuelve asfixiante mañana y comienza a apestar pasado mañana; igual que el agua, nuestra vida debe ser dinámica y fluida para proporcionarnos Bien-Estar; igual que el agua, si la vida se estanca, comienza a oler mal.

 

Utilicemos un ejemplo muy sencillo, imagina que tienes una piedrecita en el zapato, una piedrecita que hace que no estés cómodo al pisar; la incomodidad que genera en tu pie esa piedrecita trae consigo toda una avalancha de sucesos, desde intentar encontrar una posición más cómoda al pisar y al andar hasta a lo mejor quitarse el zapato, revisarlo, extraer la piedrecita y a lo mejor ya de paso aprovechamos para reacomodarnos el calcetín antes de volver a colocarnos el zapato. Durante este proceso, si aprovechamos y estamos atentos podemos incluso descubrir por ejemplo que nuestra manera de caminar no es la correcta, que nuestro zapato necesita pintura, que nuestro calcetín ya trae un agujero o que teníamos la agujeta demasiado apretada y claro esta podemos entonces remediar estas situaciones, crecer y estar más a gusto. El impulso que nos permitió generar conciencia para después poder dar soluciones, es otras palabras crecer, fue inicialmente la incomodidad generada por la piedrecita en el zapato; sin piedrecita no hay incomodidad, sin incomodidad no hay crecimiento. 

 

En ocasiones crecer no es sencillo ni cómodo, es más, el crecer internamente como ser humano requiere justamente el atreverse a quitarse el caparazón, así como lo hace la langosta; esto significa que tendremos que ser vulnerables por periodos. 


A pesar de que la incomodidad sea grande en nuestro antiguo caparazón dejarlo sigue siendo todo un reto, vívelo así, justamente como un reto y una oportunidad; aprende a darle la bienvenida a la incomodidad en tu vida, se capaz de verla como lo que es realmente, una aliada en tu proceso de crecimiento. 

 

Si queremos encontrar nuestro Bien-Estar, tenemos que estar dispuestos a crecer, si queremos crecer tenemos que estar dispuestos a no estar cómodos.
 

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