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El camino del Bien-Estar (parte 5 de 7)

June 4, 2018

 

“Post 5 de 7”

 

Entonces ¿Qué se necesita para encontrar el Bien-Estar?

 

5. Regresar a un contacto cercano con la naturaleza.

 

Leía el otro dia un libro muy recomendado “Sapiens, Breve Historia de la Humanidad” escrito por el Dr. Yuval Noah Harari historiador y escritor; este libro trata sobre la historia de nuestra especie, sobre el Homo Sapiens; en uno de los primeros capítulos Harari escribe algo muy interesante, la revolución agrícola trajo consigo una transformación profunda y determinante para el hombre hace aproximadamente 10,000 años. Explica que una vez que los humanos comenzamos a sembrar y a cosechar muchas cosas cambiaron, primero que nada pudimos dejar de ser nómadas recolectores y cazadores y pudimos asentarnos en un mismo lugar, no solo por algunos meses o años sino por generaciones y generaciones, es así que hoy podemos hablar de ciudades con una antigüedad de miles de años y las cuales el ser humano habita desde tiempos remotos.

 

Este asentamiento de las sociedades nómadas trajo consigo también la posibilidad de que pequeñas tribus conformadas por unas cuantas decenas de seres humanos se convirtieran en aldeas, luego en pueblos para dar paso a ciudades y algunas incluso llegar a transformarse en metrópolis con millones de habitantes. Este cambio profundo y dramático a ocurrido en 10,000 años, un cerrar y abrir de ojos en tiempos evolutivos. El hombre antiguo pasaba parte importante de su tiempo entre la vegetación local recolectando alimento y en algunas ocasiones logrando cazar algún animal, vivía y dormía en tiendas ligeras y movibles ya que su estancia en un mismo lugar era generalmente corta; la agricultura nos ha permitido permanencia y tiempo libre, la permanencia y el tiempo libre nos ha dado la posibilidad de desarrollar la ciencia y la tecnología como nunca antes, la ciencia y la tecnología nos han dado los conocimientos para realizar construcciones modernas que cuentan con decenas de pisos además de centros comerciales e instituciones, calles y avenidas que cuentan con alumbrado público, trenes y metros, puertos y aeropuertos, escuelas y hospitales. 

 

Sin intentar escatimar o pasar por alto las bendiciones de la modernidad nuestro análisis sería incompleto si no incluyera en él también las pérdidas y no únicamente con las ganancias obtenidas y una de las partes perdedoras ha sido y sigue siendo tristemente la naturaleza; la ciencia calcula que las extinciones se han acelerado por 100 a causa del ser humano. 
Para el hombre también ha existido una pérdida importante con respecto a la naturaleza, nos hemos alejado de manera muy importante de ella.  

 

El banco mundial estimó en el año 2016 que el 55% de la población mundial es lo que se considera población urbana, esta es la primera vez en la historia de la humanidad que la mayoría de los seres humanos vive en áreas urbanizadas y por tanto despojadas de naturaleza. Un ciudadano de a pie residente de cualquiera de las grandes ciudades del mundo, no pisa cotidianamente tierra o lodo sino concreto o asfalto, no tiene encuentros con formas de vida salvaje (insectos, animales o aves), tiene una exposición limitada a un entorno natural vegetal y silvestre, en realidad ni siquiera vive de forma natural los cambios luminosos que ocurren naturalmente entre el dia y la noche; no se diga el caminar entre árboles o contemplar las estrellas en el cielo.

 

10,000 años suenan a mucho tiempo sin embargo a nivel evolutivo son solo un instante, en realidad 10,000 años representan únicamente el 1% del tiempo mínimo requerido para que cambios evolutivos importantes ocurran. Nuestros ancestros anteriores a hace 10,000 años, es decir, antes de la revolución agrícola vivían de una manera diametralmente distinta a la nuestra y sin embargo eran en realidad genéticamente idénticos a nosotros, nuestro organismo no ha tenido el tiempo para evolucionar y adaptarse a la velocidad del cambio social y de forma de vida moderna.

 

En otras palabras; somos seres humanos de la era neolítica genéticamente hablando, que viven en el siglo XXI y es por eso que las necesidades de nuestro organismo son sumamente similares a las de los humanos de hace 10,000 años o más, entre esas necesidades primarias se encontraba y aún lo hace el contacto íntimo con la naturaleza.

 

Hoy se sabe a través de muchos estudios científicos que por ejemplo los cambios diarios de luz que ocurren entre el dia y la noche tienen efectos importantes en nuestro cuerpo y nuestra mente y al nosotros alterar estos ciclos a través de luz artificial alteramos los ciclos circadianos del organismo afectando la capacidad de Bien-Estar del mismo.

 

Hoy sabemos también por ejemplo, que el aire de los bosques contiene altos niveles de fitoncidas, compuestos volátiles y aromáticos que liberan los árboles, la exposición a estos compuestos se traduce en una mejor presión sanguínea y un sistema inmune más saludable. Incluso hay multiples estudios que han demostrado el potencial sanador de simplemente contemplar imágenes fotográficas de la naturaleza, esto se a medido a través de los niveles de cortisol, la hormona del estrés por excelencia y a través de algunas otras mediciones fisiológicas más, lo interesante es que todos los resultados indican que nuestro organismo se encuentra más saludable en un contacto cercano con la naturaleza.

Incluso algunas de las afecciones que han tenido un aumento abrupto en su incidencia en la era moderna, el asma, las alergias respiratorias y cutáneas y algunas alteraciones gastrointestinales se han ligado a la falta de exposición a la naturaleza, sus seres y compuestos. 

 

Así que cuestionémonos, sí lo que estamos buscando es la manera de encontrar el Bien-Estar en nuestra vida suena bastante lógico Estar donde se está Bien, nuestro organismo se siente y está bien justamente en la naturaleza, lo cual por cierto no debería sorprendernos en absoluto si consideramos que ese fue nuestro hogar durante los últimos 250,000 años.

Ahora bien, eso no significa que todos los que habitan una ciudad tienen que tomar sus cosas y regresar a la granja el dia de mañana pero si significa que tenemos que estar conscientes de que si vivimos en ciudad estamos privando a nuestro organismo de algo esencial para el y su Bien-Estar y por lo tanto debería generar en nosotros la responsabilidad de atenderlo, encontrando la manera de estar en la naturaleza por lo menos unas dos veces por semana ya sea literalmente saliendo a los bosques o espacios naturales cercanos o por lo menos acudiendo a los parques y centros boscosos urbanos.

 

De forma extraña a la mayoría de las personas les resulta sorprendente que la naturaleza tenga  efectos tan marcados en nuestra salud y nuestro Mal o Bien-Estar y no logra dimensionar el rol que esta juega en nuestra vida, muchos pensamos, salir a caminar a la naturaleza es bello pero no logramos valorar el impacto real de un hecho que hasta hace unos años era la norma para el ser humano. Tengamos en cuenta que para más de la mitad de la población moderna este simple hecho de caminar entre la naturaleza ya no es la norma, tomemos en cuenta el impacto positivo que esto puede traer a nuestra vida y seamos responsables de nutrirnos de manera correcta tomando nuestras dosis cotidianas de naturaleza.

 

La naturaleza es una de las medicinas más importantes y que mayor impacto tienen en nuestra salud tanto física como mental y así debe ser visto.
 

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